19 de julio de 2006

Camino por la Morgue

Y seguimos caminando...

Yacía entre dos sombras que creían pertenecerles, mientras nos íbamos acercando a aquella construcción en escala de escarlatas, rodeado de miseria envuelta en un resplandor que le pertenecía. Mientras más penetrábamos en aquella guarida más iba creciendo el anhelo de ver el contorno ondeado emerger de entre los suburbios, seguidos por los recuerdos en los cuales hacía su aparición... Y si bien iba cogiendo ya una mano, no podíamos hacer más que volver la mirada y pretender, o simplemente fingir, que todo era impreciso.

Escondidos todos, observamos el andar pesado y hostigado, con el bolso sujeto, y el maletín cogido de la mano izquierda. Mientras así descendía, todo volvió en sí: el ruido frenético hizo que recuperáramos la conciencia. Asustada, seguí la marcha doblando en sentido contrario, para no volver a ver jamás aquel andar.

Pero algo me hizo detener..
La puerta se abría. Se abrió.
Y sin preocupación, miedo ni pánico, desapareció ante ella.