18 de octubre de 2006

*

* viste de negro. Si no hay lluvia ni garúa podrá escucharse su voz, prolongada y viva, surgir entre la neblina matutina cual Sabbath del lunes. Lo más probable es que hable de cosas que nadie comprende y que a nadie le interesan; pero allí sigue él, omnipotente e iluminado, cogiendo un libro enorme en la mano y contanto acerca de los pueblos antiguos. Algunas veces tengo la impresión que habla para él mismo. Tal vez el egocentrismo no es tan perverso. Tal vez es sólo solitario, retraído y glorioso.

Parece que jamás fuera a enojarse. Es como si el aura dorada se desprendiera provisionalmente y mostrara las verdades que sólo algunos conocen. Y es tan pálido; no febril, pero sí lánguido. El contraste entre el ropaje y la tez no hace más que resaltar aquella tonalidad espectral, triste, inexpugnable.

Algunas veces lo vemos. Ella prefiere andar tras X, observando su también iluminada cabeza. Y al otro extremo de la gran pista de puntos grises, *. Siempre allí, hablando para él mismo, aún si todos o nadie lo escuchan.

3 Comments:

Blogger Deicidio said...

Ha de ser un hombre si no es un chico, que nombre jodido, 4E, pero interesante, un huiro y a ponerse a pensar porqué ese nombre.
Ya se le va conociendo más, pero me parece que ya lo alucinaba así.

11:16 a. m.  
Blogger Jen said...

me gustó, parece que hablaras de un ser mitológico, sabio y un tanto... despistado

10:34 p. m.  
Blogger ElCortaVenas said...

Me dejó pensando...

Me agrada esa sensasión cuando termino de leer algo.

12:38 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home