Mundano
Suena Sono la Salva.
Carla respira el aire del invierno que yace por finalizar.
(Espía momentáneamente el hi5 del personaje que al parecer aún sigue rondando con el inmundo estropajo)
Si pudiéramos todos alcanzar la gracia..
Qué frustrante es llegar al cometido sin perturbar los ideales de los demás. Con cuánta devoción pueden imaginarse los desprecios que rondan sistemáticamente por las miradas despectivas; los ojos ambarinos y crueles que sólo transmiten vacío. El emblema de las manos por siempre pálidas y frías; ¿por qué no pueden ser simplemente muertas y congeladas? Los extremos de la locura y el delirio son aún más poderosos que aquellos insípidos, pero menos fuertes que el equilibrio.
Desistir. Habremos de desistir nosotros, los perturbados.
¿Y qué es perturbación?
Es ver cinco mundos en uno. Ellos lo gritan.
Y yo lo calcino.
El fuego jamás fue rojo. Ni amarillo. Ni naranja. Fue verde. Azules y verdes que rondan por la caracterización infinita de los trastornados que dibujan rascacielos y penetran en ellos al compás de las voces que siguen la conciencia. Y la despiertan.
Muchas veces pudieron interpretar el pensamiento del otro.
Aquellos no son enfermos, ni perturbados; mucho menos dementes.
¿Es que la simetría, el candor, la acidez, la percepción y el equilibrio se irán congelando lentamente, tal como las manos frías y pálidas que alguna vez vislumbré entre los bancos del parque verde y amarillo?
P e r c e p c i ó n
Carla respira el aire del invierno que yace por finalizar.
(Espía momentáneamente el hi5 del personaje que al parecer aún sigue rondando con el inmundo estropajo)
Si pudiéramos todos alcanzar la gracia..
Qué frustrante es llegar al cometido sin perturbar los ideales de los demás. Con cuánta devoción pueden imaginarse los desprecios que rondan sistemáticamente por las miradas despectivas; los ojos ambarinos y crueles que sólo transmiten vacío. El emblema de las manos por siempre pálidas y frías; ¿por qué no pueden ser simplemente muertas y congeladas? Los extremos de la locura y el delirio son aún más poderosos que aquellos insípidos, pero menos fuertes que el equilibrio.
Desistir. Habremos de desistir nosotros, los perturbados.
¿Y qué es perturbación?
Es ver cinco mundos en uno. Ellos lo gritan.
Y yo lo calcino.
El fuego jamás fue rojo. Ni amarillo. Ni naranja. Fue verde. Azules y verdes que rondan por la caracterización infinita de los trastornados que dibujan rascacielos y penetran en ellos al compás de las voces que siguen la conciencia. Y la despiertan.
Muchas veces pudieron interpretar el pensamiento del otro.
Aquellos no son enfermos, ni perturbados; mucho menos dementes.
¿Es que la simetría, el candor, la acidez, la percepción y el equilibrio se irán congelando lentamente, tal como las manos frías y pálidas que alguna vez vislumbré entre los bancos del parque verde y amarillo?
P e r c e p c i ó n

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